La pugna por el control de al menos 2 mil puntos de venta de drogas al menudeo en ocho delegaciones, a decir de la investigación que desde 2016 inició la Procuraduría General de Justicia (PGJ) capitalina, es el origen de una cruenta lucha entre las organizaciones delictivas La Unión de Tepito y la Fuerza Anti-Unión de Tepito.

Los enfrentamientos han dejado durante los últimos ocho meses sólo en esa zona 27 ejecutados, seis de los cuales fueron asesinados con extrema violencia, pues fueron descuartizados y sus restos arrojados en avenidas importantes de la capital, de acuerdo a la estadística delictiva de la PGJ.

Guerra en CDMX por 2 mil narcotienditas
Guerra en CDMX por 2 mil narcotienditas

En los expedientes de la dependencia investigadora local se detalla que La Unión de Tepito, liderada por Roberto Moyado Esparza, El Betito, es actualmente la agrupación delictiva con más influencia en la Ciudad, responsable del surtimiento de drogas como: mariguana, cocaína, heroína, cristal y pastillas sicotrópicas en antros, cantinas, restaurantes y bares.

Tiene presencia en las delegaciones Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Iztacalco, Benito Juárez, Miguel Hidalgo, Iztapalapa, Coyoacán y Gustavo A. Madero, demarcaciones en las que desde febrero de este año empezó la disputa con la Fuerza Anti-Unión que comanda Jorge Flores Concha, El Tortas, enemigo principal de El Betito.

También conocido como El Betito de la U o La Uva, tiene sus orígenes en el barrio bravo de Tepito, donde empezó robando carteras y asaltando tiendas de conveniencia, así fue escalando posiciones en la actividad criminal hasta que en el año 2010 fue adoptado por el fundador de La Unión Tepito, Francisco Javier Hernández Gómez, Pancho Cayagua.

Así conoció la estructura de La Unión Tepito y se fue haciendo de adeptos. Fue él quien empezó a radicalizar la actividad criminal de la agrupación, pues en un principio sólo se dedicaban al trasiego y venta de drogas; El Betito decidió expandirlos y comenzó a implementar la extorsión y el derecho de piso a comerciantes establecidos y ambulantes de la zona.

Operaba en específico en Cuauhtémoc y Venustiano, en mercados como el de Sonora, la Merced, así como los negocios de tecnología sobre el Eje Central, después se pasó a la Zona Rosa, el corredor Roma-Condesa y recientemente al sector de Polanco.

Según los avances en las indagatorias de la procuraduría capitalina, El Betito traicionó a Pancho Cayagua y ordenó su ejecución en noviembre del año pasado, con su rival abatido, Moyado Esparza se quedó con la estructura del Cártel de Tepito y empezó a controlar el narcomenudeo en la capital del país.

También nació una fuerte rivalidad con Jorge Flores Concha, El Tortas. De este personaje que saltó a la fama en febrero pasado, las autoridades conocen poco; sin embargo, se dice que fue el brazo de derecho de Pancho Cayagua en el Reclusorio Oriente, cuando el otrora capo estuvo recluido y controlaron las actividades ilícitas dentro del penal.

La procuraduría capitalina ha establecido que La Fuerza Anti-Unión surgió en un principio por patrocinio de los empresarios que vivían pagando extorsión y derecho de piso al Betito. Organizados por los locatarios del Eje Central, a finales de 2016 decidieron darle la misma cantidad de dinero que le daban a La Unión y así, hacerles frente.

Fue entonces que El Tortas, quien en ese tiempo solamente controlaba la venta de drogas en Plaza Garibaldi y sus alrededores, fue tomando poder y empezó a asesinar a los extorsionadores y cobrar cuotas de La Unión; en todos los cuerpos dejaba una leyenda escrita en cartulina que decía: “Fuerza Anti-Unión”.

En mayo pasado apareció en calles de la delegación Miguel Hidalgo una narcomanta firmada por la Fuerza Anti-Unión y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) en la cual se advertía de una serie de ejecuciones, los objetivos: el primer círculo de seguridad de la estructura de El Betito.

Guerra en CDMX por 2 mil narcotienditas
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En represalia, El Betito, según las indagatorias locales, asesinó a dos lugartenientes de El Tortas, los desmembró y sus restos fueron arrojados sobre la avenida Insurgentes donde también dejaron un narcomensaje haciendo alusión a la guerra entre ambos grupos.

Ante este hecho, las autoridades de la Ciudad de México no tuvieron más opción que aceptar la presencia de estos grupos criminales e implementaron el operativo Blindaje Tepito, trabajo de patrullaje e inteligencia con el cual pretenden minimizar los homicidios dolosos y el cobro de piso.

Sin embargo, pese a la implementación del dispositivo de seguridad, los crímenes siguen ocurriendo en las delegaciones Cuauhtémoc, Venustiano Carranza y Gustavo A. Madero, donde se cree que El Betito y El Tortas se refugian.

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