jueves, 24 de diciembre de 2020

El Cid Campeador

El Cid Campeador

El Cantar del mio Cid siempre ha mostrado a Rodrigo Díaz de Vivar entregado a la actividad más determinante en su vida, la guerra. El Cantar, quizás exagerando el poderío del Cid Campeador, lo exalta como héroe en la lucha de los cristianos contra los musulmanes. Sin lugar a dudas, Rodrigo tuvo capacidades bélicas excepcionales mientras combatía al servicio de los reyes de León y Castilla y tras su destierro en 1081, cuando se convirtió en guerrero a sueldo de señores de taifas y príncipes cristianos.

Una crónica reciente hacía alusión a varios combates cuerpo a cuerpo protagonizados por el Cid durante el cerco de Zamora del año 1072, cuando fue atacado por sorpresa por varios caballeros de la ciudad sitiada

“Rodrigo Díaz luchó solo contra quince soldados del bando contrario que le atacaban, siete de los cuales iban armados con lorigas; de éstos mató a uno, hirió y derribó en tierra a dos, y a todos los demás los puso en fuga con ánimo decidido"… Pero lo más destacable del Rodrigo Díaz histórico, fue su capacidad para conducir hombres, como comandante, y para alcanzar gracias a su liderazgo, grandes logros militares.

El Cid demostró conocer la psicología de sus propios hombres y de sus enemigos. Se distinguió por aglutinar conocimientos y tácticas de los dos mundos en los que se movió, el cristiano feudal y el musulmán andalusí; todo aquello vivido en un espacio de confrontación llamado “frontera” donde logró articular un ejército híbrido de efectivos musulmanes y cristianos, siendo los primeros incluso superiores en número. Su capacidad para mantener operativo su ejército, e incluso para incrementar sus fuerzas en momentos clave, convertiría a Rodrigo el Cid Campeador en un auténtico señor de la guerra, un profesional de las armas que vivía por y para sus tropas.

Para romper el asedio puesto a Valencia por un potente ejército almorávide El Cid logró derrotar a sus enemigos dividiendo su hueste en dos partes, usando la táctica islámica de ataque rápido a caballo e huida inmediata, para dividir así a un enemigo numéricamente más poderoso que el suyo. En la batalla de Bairén, alcanzó el triunfo, junto a Pedro I de Aragón, gracias a una potente carga de caballería que destrozó las filas de un ejército almorávide que les cerraba el paso. Rodrigo Díaz dominó también la guerra de asedios, más determinante para la conquista y dominio de territorios. Participó como vasallo en el cerco de Zamora en 1072,  y veinte años más tarde, en el asedio a Valencia de 1094, cuando desplegó toda su pericia en este tipo de combate; ordenó el asalto directo a las puertas de la ciudad para entrar en ella por la fuerza, acción en la que estuvo a punto de perder la vida.

Tras haber finalizado la lectura del libro “Sidi”, de Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951), un afortunado regalo enviado para esta Navidad por Jorge Eduardo mi hijo mayor. Revisé una entrevista que Javier Flores de Historia National Geographic le hizo a Pérez-Reverte el 20 de septiembre de 2019 en el Hotel Palace de Madrid, y me pareció interesante su opinión sobre el personaje histórico y sobre su compromiso como escritor, por lo que me he tomado la libertad de transcribir en el blog algunas de sus observaciones.

Ante las 350 páginas de “SIDI” el último libro Pérez-Reverte, Javier Flores (JF) preguntaría: ¿Cuánto ha tardado en escribirlo? APR:le respondería: en escribirlo, físicamente año y medio, en gestarlo, toda una vida…El primer contacto ocurrió cuando tenía ocho años, en la biblioteca de mi abuelo, que era muy grande y tenía muchos libros ilustrados… Ese libro tenía unas ilustraciones magníficas de Pellicer y unos versos que a veces recitábamos allí en casa…Ya en el colegio descubrí al Cid escolar, que era un poco diferente. Ese Cid fue contrarrestado por la información doméstica y las conversaciones familiares. Después conocí muchos otros Cid.

 

JF: usted compara el Lejano Oeste de hace unos 200 años con nuestra época medieval en España. ¿Qué similitudes hay…? APR: una frontera, era una zona vacía alrededor del Duero. Una zona fronteriza que, como tal, estaba sometida a incursiones de unos y otros… Era una zona fronteriza amplia, peligrosa, apasionante, llena de gente peligrosa. Y en ese sentido sí se parece un poco al Lejano Oeste.   -   JF: Se percibe en sus palabras… fascinación por el Cid. Sin embargo ha tardado más de veinte libros en hablar de este personajeAPR:… el Cid no es mi única fascinación, tengo muchas…De niño crecí con una biblioteca, tuve ese privilegio. Después estudié latín y griego. La historia de Roma, la historia de Grecia… Además soy de Cartagena, una ciudad mediterránea, navego desde niño… El Cid es uno de los muchos elementos que esa memoria cultural occidental mediterránea y europea me ha influido.

JF:¿Cómo es el trabajo de documentación para sus novelas?  APR: Lo bueno de una novela es que te obliga a leer. Imagina que mañana hiciera una novela sobre la guerra Zulú, pues me pasaría un año leyendo sobre la guerra zulú, el rey zulú, Zulandia… Tanto los libros de documentación directa como libros que te ayuden a crear tu historia. Te dan un tono, te crean un estado de ánimo favorable para escribir sobre ello. Yo soy un novelista accidental. Soy un marino que por casualidad fue reportero, un lector que accidentalmente escribe novelas. Podría perfectamente no escribir más, pero lo que no puedo es no leer más. El trabajo de documentación es la parte más feliz de escribir una novela… Conservo la inocencia del lector, la fascinación ante un libro que me gusta. El día que deje de ser lector estaré muerto como novelista. Creo que el novelista que deja de ser lector, aquel que pierde la inocencia lectora y no queda nada de pasión en él, se muere; y además se le nota... Yo mientras siga siendo lector creo que seguiré vivo. Esto hace que escribir una novela sea un acto de felicidad.

JF: en el caso del Cid, la documentación es un poco más complicada. ¿Qué parte es verdad y cuál es leyenda? APR: En el Cid hay un 20-25% de verdad y un 75-80% que es leyenda... No quise hacer un libro de historia en absoluto. De hecho falseo la realidad cuando me conviene como novelista que soy… Yo tengo, digamos, una triple ventaja, pues una novela se hace con documentación, imaginación y con experiencia propia… Pasé mucho tiempo en fronteras. No he conocido al Cid pero sí a Cides, a mercenarios, asesinos, torturadores… Los he visto actuar… Sé cómo huele la guerra, la sangre, como zumban las moscas, como son las tripas de un destripado, como se hincha al sol un cadáver… Sé lo que es el sudor, el miedo, el polvo en la noche al raso, la incertidumbre ante el amanecer. …Eso, que es mi capital personal, me lo llevo a la novela. A la hora de crear ese personaje le aporto algo de lo que carecen otros novelistas o historiadores.

JF:¿Tiene algo que ver una batalla medieval con lo que has vivido en las batallas actuales? APR: Si le cambiase al Cid el casco y la espada por un kalashnikov o al revés, el mecanismo es el mismo. ¿Por qué mata la gente? Realmente se nos vende por razones de tradición histórica, que el ser humano mata por ideas, por banderas, por la patria… ¡Y eso es mentira! …No he visto nunca matar a nadie, ni morir a nadie por la patria o por la bandera. He visto morir por cosas muy concretas: por hambre, por necesidad, por odio, por defender a la familia, porque el compañero va y no querer dejarlo solo, por solidaridad…

JF: cuando decimos  que El Cid era un mercenario convertido en leyenda, la gente nos comenta que estamos insultando a un patriota español. APR: eso de que El Cid era un patriota español es mentira. Primero porque España no existía como tal. Era otra España, era un lugar... Históricamente los romanos ya decían Hispania y la hispania árabe… y la cartaginesa… Pero…ese concepto de patria española no existía. Ni con los Visigodos existió ese concepto, ni con la provincia de Roma. El Cid era un tipo que, en un territorio turbulento, sangriento e incierto se buscaba la vida. Primero con su rey Alfonso VI, luego, va con el catalán Berenguer II, y éste lo rechaza, después se arrepentirá,… Se va con el rey moro al-Muqtadir que sí lo quiere. ¡Era un mercenario! Yo he conocido mercenarios... Hay mercenarios infames y mercenarios muy honorables… Y eso digo por experiencia, prefiero tener al lado un mercenario bien pagado eficaz, profesional y consecuente con su trabajo y consigo mismo que un voluntario entusiasta… Al voluntario le mueve el ideal; y el ideal, a veces muy a menudo, la realidad lo destruye. Pero el mercenario dice: No, yo estoy aquí porque me pagan. Intentaré estar vivo cuando termine mi trabajo, largarme y cobrar. ¡El Cid era un mercenario!"

JF: Sin embargo, desde hace muchos años se nos vende la historia de la Reconquista. ¿Hemos sido engañados? Incluso parece que el franquismo y la derecha se han adueñado de ciertos personajes históricos.  APR: …el franquismo necesita una ideología de la que carece, porque el franquismo no es un fascismo, es un oportunismo. Es una dictadura militar infame sin ideología. Y necesita ideología. Se apropia de la de la Falange, del Carlismo... juega con todo eso, una cosa que les interesa es el concepto cruzada: Reconquista y liberación. “España es roja, hemos liberado a España de los rojos” Miran atrás buscando símbolos: Don Pelayo y el Cid. Entonces a Don Pelayo, que es un bandolero astur y al Cid, que es un mercenario, los convierte en precursores de Franco. Ellos ya anuncian la cruzada que un día liberará España. El franquismo lo que hace es apropiarse de todo. Toda la historia durante el franquismo se contamina de patriotismo barato para justificarse en una ideología de la que carece.

JF: Hoy tenemos acceso ilimitado a la información, ya no hace falta tener una biblioteca cerca para documentarte, informarte...APR: ¡Para! Eso es una utopía. ¡Pareces Bambi! Nunca hemos tenido tanta capacidad de información como ahora y nunca hemos sido tan analfabetos como ahora. Que un campesino analfabeto del año 36 le pegue fuego a la iglesia con el cura dentro, es horrible pero es comprensible… porque era una época de incultura, de ignorancia, de falta de educación en los colegios… Pero que en este momento haya un analfabeto fanático que se lo trague, es intolerable. Porque ahora sí hay mecanismos para evitarlo: una educación obligatoria, acceso a Internet, hay televisión, hay periódicos… El que ahora es analfabeto no es porque no pueda ser otra cosa. Por eso te digo. No porque reyes, ministros corruptos o curas fanáticos lo hayan hecho analfabeto. Es que él quiere ser analfabeto.

JF: Entonces ¡la sociedad española quiere ser analfabeta! APR: ¡Quiere serlo! Ahora no existe ninguna justificación para no serlo. Ya no hay excusas como las que podían tener nuestros abuelos. En este teléfono está todo. El mundo está aquí. 3.000 años de conocimiento, de memoria, están aquí (cogiendo el teléfono entre las manos). Haces así y tienes acceso a todo: a Platón, a Sócrates a Velázquez, a las Cruzadas, el viaje a la Luna, la tecnología… ¡todo! Entonces que uses eso para mandar Whatsapps con emojis cuando estás sentado. ¡Pues que te den por el culo!  La sociedad española quiere ser analfabeta. Ahora no existe ninguna justificación para no serlo. Ya no hay excusas como las que podían tener nuestros abuelos"

JF: ¿Estamos autodestruyéndonos? APR: Te estoy definiendo una situación. Lo que va a ocurrir no me importa, no voy a estar aquí para verlo. No voy a darte ningún tipo de juicio moral. Estoy describiendo una realidad tal y como es…Atribuirle los pecados a Franco es… Creía que España era un país noble en manos de curas fanáticos, de ministros corruptos y de reyes imbéciles. Lo he creído honradamente y lo he defendido. Pero con el tiempo me he dado cuenta de que somos tan viles como ellos. Porque cuando ahora ves el espectáculo que hemos tenido en las Cortes… ¡Esa gente somos nosotros!... Los hemos votado. Somos nosotros mismos, somos culpables. Ojo! me encanta España. ¡Es un país estupendo! Se vive bien, la gente es estupenda… y me encanta. Yo podría vivir fuera, donde quisiera. Pero eso no me impide ver la realidad.

JF:…escribes un libro sobre un personaje como el Cid… ¿Es un objetivo de tus libros culturizar a la sociedad?    APR: Yo cuento historias y cobro por ello. Vivo de esto: mi trabajo es contar historias. Yo no tengo ningún objetivo moral. No hay un principio moral en mis novelas. Cuento cosas que me apetece contar, pero no pretendo que el mundo sea mejor después de leer un libro mío. Pero lo que dices de machismo es porque no me han leído. Confunden dos cosas. Todo viene por el lenguaje... Soy un escritor profesional y necesito que mi herramienta que es el lenguaje sea diáfana, clara, limpia y perfecta… no puedo escribir sometido a las reglas ortográficas y gramaticales que quieren imponer unos analfabetas que no saben de qué están hablando y que quieren politizar la lengua... Es mera defensa propia. Entonces claro, si Reverte ataca el ‘todes’ y ‘todas’ es un machista; y todo lo que hace es machista: es una reducción estúpida. Y cualquiera que me lee sabe perfectamente dónde está la mujer en mi trabajo y en mi vida. La época del Cid es un mundo de hombres. Sería ridículo que apareciese una mujer saltando murallas o al frente de la mesnada.

JF: ¿A los amantes de la historia les gustará Sidi? ¿A los historiadores y especialistas les gustará la visión del Cid?  APR: No lo sé... Hay lugares donde el historiador no puede llegar, precisamente porque la historia tiene un rigor científico y el historiador no puede permitirse ciertos lujos. Para eso están los novelistas. Una buena novela histórica Sinué el egipcio de Mika Waltari, las novelas de Galdós, Walter Scott... Las novelas lo que hacen es llegar al alma. El historiador cuenta el hecho y el novelista llega al alma. El novelista al ser más popular y penetrar más en las conciencias de los lectores abre puertas que permiten que después, el lector, se vuelva hacia el historiador para completar lo que ha descubierto en la novela.

JF: La novela planta la semilla del interés. APR: Eso es. Pero a los historiadores eso no les gusta. Piensan que eso es intrusismo. No todos, pero sí los acomplejados que piensan: ‘este tío me está comiendo el terreno y además, vende más que yo’. Y eso les molesta muchísimo. Pero en realidad deberían estar agradecidos porque los novelistas históricos les están dando a los historiadores una clientela que ellos, a menudo, son incapaces de reclutar por sus propios medios.

FG: ¿Cómo definirías al Cid? En la sociedad actual, ¿existen Cides? APR: Sí existen, pero no es tiempo para Cides. La vida occidental moderna no necesita de este tipo de personajes. Sobre el Cid diría que es un superviviente de frontera. Así lo he abordado yo. No sé si el Cid en realidad era así, pero así lo he imaginado yo. Es cruel, eficaz, es guerrero, es valiente, sabe manejar a la gente, tiene inteligencia, es astuto, es un hombre que tiene todos los elementos necesarios para sobrevivir y triunfar. FG: Por último, ¿alguna nueva novela en mente? APR: Siempre hay una novela…FG: ¿Histórica también?  APR : No.

Maracaibo, jueves 24 de diciembre, 2020

 

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